En realidad la decisión la tomó Andrea y no yo. Ella sabe más de los gustos de las gitanas. Si hubiera estado yo sólo habría seleccionado alguna obra sofisticada, incluso me hubiera decantado por una pequeña adaptación de una película, porque el cine realmente me apasiona. Y menos mal que Luis Primo de Guevara decidió que todo esto no estaba dentro de sus funciones. Seguramente que se hubiera dedicado a criticar lo que estuviéramos haciendo, en vez de proponer; es lo que suele hacer todos los días.
Nos reunimos Andrea y yo en su casa. Ella vive sola. Para la ocasión compré unos pasteles, los llevé por tener un detalle porque realmente la calidad no es que fuera muy buena, eran pasteles industriales, y no iba a acudir de vacío. Aún así ella me lo agradeció con una prolongada sonrisa. Después cada vez que me miraba lo hacía con ternura, agradecida. Ya me hubiera gustado a mí que su gesto hubiera sido otro. Sospecho que con la ternura no se folla, y si finalmente se consigue, se corre el riesgo de que se prolongue demasiado en el tiempo, y puede llegar a aburrir. Ahora que estoy escribiendo, creo que un buen antropólogo no hubiera incluido ningún comentario sobre sus sentimientos personales. Pero, pensándolo bien, qué mismo dará, si estoy empezando. Andrea a pesar de no ser gitana, se ha mimetizado con el estilo de las gitanas. Su pelo castaño lacio, largo, se lo recoge con una gran pinza que hace que no sobresalga ningún brote capilar. Sin embargo, en este día, su pelo anda suelto, y está aún más guapa. Es de tez blanquecina, y sus ojos negros, también son de esos que describió el poeta y cantaron miles y miles de voces, seguramente que la canción estaba dedicada a ella aunque todavía no había nacido. Destacan su pequeña nariz afilada y su boca, de parecidas proporciones, pero carnosa. A veces me entran ganas de acercarme y explicarla que deseo besarla, que me dejaría matar por un beso suyo, aunque sólo mantuviera el recerco hasta que me llegará la muerte.
Precisamente, volviendo al trabajo, Andrea se cuestiona que Florencia y Carmen se tengan que besar. Entonces yo le propongo que no elijamos una obra romántica. Puede que Hamlet fuera una buena alternativa. Pero ella rechaza esa posibilidad, además a Florencia y a Carmen les ha hecho ilusión la obra elegida. Sobre el beso, le propongo a Andrea que analice la situación. Sólo estarán ellas dos actuando y el público se reducirá a nosotros dos, o tres, si se acerca Luis Primo de Guevara. Andrea se cuestiona esta última posibilidad. Dice que si Luis hubiera sido heterosexual todavía se habría acercado por el morbo. Y añade que si en vez de ellas hubieran participado los chicos, él hubiera sido el director. Que se joda, concluye Andrea, que los gitanos no son maricones.
Después del té aromático que nos hemos tomado, comenzamos a adaptar la obra. Si el texto original son cinco actos nosotros lo reduciremos a uno, para que dure la obra quince minutos. Prolongarlo durante más tiempo las aburriría. Además, también tenemos que diseñar las preguntas que les haremos a ellas después de los ensayos, si no todo el trabajo que queremos realizar habrá caído en saco roto. Nuestro objetivo es que reflexionen sobre el amor, y, precisamente, Romeo y Julieta no es un ejemplo muy recomendable, aunque a mi no me importaría interpretar esta obra si Andrea estuviera a mi lado.
Nos reunimos Andrea y yo en su casa. Ella vive sola. Para la ocasión compré unos pasteles, los llevé por tener un detalle porque realmente la calidad no es que fuera muy buena, eran pasteles industriales, y no iba a acudir de vacío. Aún así ella me lo agradeció con una prolongada sonrisa. Después cada vez que me miraba lo hacía con ternura, agradecida. Ya me hubiera gustado a mí que su gesto hubiera sido otro. Sospecho que con la ternura no se folla, y si finalmente se consigue, se corre el riesgo de que se prolongue demasiado en el tiempo, y puede llegar a aburrir. Ahora que estoy escribiendo, creo que un buen antropólogo no hubiera incluido ningún comentario sobre sus sentimientos personales. Pero, pensándolo bien, qué mismo dará, si estoy empezando. Andrea a pesar de no ser gitana, se ha mimetizado con el estilo de las gitanas. Su pelo castaño lacio, largo, se lo recoge con una gran pinza que hace que no sobresalga ningún brote capilar. Sin embargo, en este día, su pelo anda suelto, y está aún más guapa. Es de tez blanquecina, y sus ojos negros, también son de esos que describió el poeta y cantaron miles y miles de voces, seguramente que la canción estaba dedicada a ella aunque todavía no había nacido. Destacan su pequeña nariz afilada y su boca, de parecidas proporciones, pero carnosa. A veces me entran ganas de acercarme y explicarla que deseo besarla, que me dejaría matar por un beso suyo, aunque sólo mantuviera el recerco hasta que me llegará la muerte.
Precisamente, volviendo al trabajo, Andrea se cuestiona que Florencia y Carmen se tengan que besar. Entonces yo le propongo que no elijamos una obra romántica. Puede que Hamlet fuera una buena alternativa. Pero ella rechaza esa posibilidad, además a Florencia y a Carmen les ha hecho ilusión la obra elegida. Sobre el beso, le propongo a Andrea que analice la situación. Sólo estarán ellas dos actuando y el público se reducirá a nosotros dos, o tres, si se acerca Luis Primo de Guevara. Andrea se cuestiona esta última posibilidad. Dice que si Luis hubiera sido heterosexual todavía se habría acercado por el morbo. Y añade que si en vez de ellas hubieran participado los chicos, él hubiera sido el director. Que se joda, concluye Andrea, que los gitanos no son maricones.
Después del té aromático que nos hemos tomado, comenzamos a adaptar la obra. Si el texto original son cinco actos nosotros lo reduciremos a uno, para que dure la obra quince minutos. Prolongarlo durante más tiempo las aburriría. Además, también tenemos que diseñar las preguntas que les haremos a ellas después de los ensayos, si no todo el trabajo que queremos realizar habrá caído en saco roto. Nuestro objetivo es que reflexionen sobre el amor, y, precisamente, Romeo y Julieta no es un ejemplo muy recomendable, aunque a mi no me importaría interpretar esta obra si Andrea estuviera a mi lado.
0 Puntos de vista. Y tú ¿qué dices?:
Publicar un comentario en la entrada